La ciudad se encuentra a unas dos horas largas de Heidelberg, dentro de la misma región, y además es bastante bonita.
Nos recordó muchísimo a Heidelberg, el mismo estilo en los edificios y en las casas, y las vistas que tenía de la Selva Negra eran impresionantes. Si bien es cierto que los cuatro nos quedamos con Heidelberg.
En una de las vueltas que hicimos mientras visitábamos la ciudad nos topamos sin darnos cuenta con el río que cruza la ciudad, además de los famosos Bächle, los canales que cruzan la ciudad.
También es bastante impresionante la catedral de la ciudad, que en cierto modo me recordó a la de Strassbourg.
Y obviamente siempre hay tiempo para hacer un poco el ganso.
Fue un día bastante intenso, a pesar de que no estuvimos mucho tiempo allí, pero lo suficiente para conocer la ciudad y pasar un gran día con amigos que regresaron.
Auf wiederlesen!
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